miércoles, 10 de septiembre de 2008

La Andalucia de Los Bandoleros.

En la campiña andaluza se han escrito un sinfín de episodios propios de las películas, con diligencias atracadas por ladrones que enfundaban su rostro tras un pañuelo. La fama que precedía a estos bandoleros era tal que se transmitía por todas las comarcas, incluso a través de los tiempos.
Un punto de partida puede ser Sevilla, en cuyas plazas fueron ajusticiados algunos bandidos.
De ahí partiremos a los "Santos Lugares", el centro geográfico del bandolerismo: Estepa, Écija, Osuna, Cantillana…
Andrés López, conocido como Curro Jiménez en la televisión, era de la villa de Cantillana, cuya ubicación, en una primera terraza de la confluencia de los ríos Viar y Guadalquivir, ha sido determinante en su evolución histórica y su estructura urbana, organizada en torno a sectores circulares.
Acudiremos después al lugar que vio nacer al bandido que nunca mató: Osuna. Esta localidad posee un inmenso patrimonio cultural, una fuerte personalidad y un gran atractivo. Conserva un gran número de monumentos, entre los que se cuentan la antigua universidad, la colegiata (del siglo XVI), que alberga los sepulcros de los duques de Osuna, y conventos importantes, como los de la Concepción y la Encarnación.
La siguiente parada es Lucena, cuna de José María el Tempranillo. Situada en una posición estratégica, entre las comarcas de la Campiña Alta y la Subbética y el curso medio del Genil, es conocida como "la perla de las Tres Culturas". La huella del pasado se hace evidente en la Cueva del Ángel –uno de los yacimientos del Paleolítico más importantes de Europa–, el yacimiento romano de Los Tejares y la ciudad iberorromana de Morana. Destaca asimismo la iglesia de San Mateo, de estilos gótico-mudéjar y renacentista.
En Écija nació Francisco de Huertas, a cuya ejecución asistieron todas las autoridades del pueblo. Conocida popularmente como "la ciudad de las torres", esta localidad es famosa por la banda de Los Siete Niños de Écija. Visitar sus calles es una buena oportunidad para adquirir alguna pieza de artesanía; presten especial atención a la cerámica, la forja y la piel.
Pondremos fin a nuestra ruta donde se respira el aire más romántico de los bandoleros: Ronda. Es ésta una de las ciudades más antiguas de España, con unos orígenes que se remontan al Neolítico.
Los bandoleros y los toreros eran tratados como héroes en la época en que el poeta Rilke se alojaba el hotel Reina Victoria y los viajeros ingleses difundían un sinfín de leyendas con aquellos como protagonistas.
La Plaza de Toros de la Real Maestranza y el Puente Nuevo son los símbolos emblemáticos de la ciudad. La primera es la más antigua de España y la única que cuenta con barreras de piedra. Y su puente, de sillares de piedra extraídos del fondo de la garganta del Tajo, con 98 metros, es una obra maestra de la arquitectura civil.
En Ronda nos espera también el Museo Histórico Popular del Bandolero, en pleno casco histórico.

2 comentarios:

Marijolamejo dijo...

¡Qué te hubiese gustao que te hubiese asaltao en medio de un camino un bandolero wapo ennnn!!! No digas ke no Juane?
bsss

Juanela dijo...

Verdad Verdad!!! jajajaja!!!! que me montase a lomos de caballooo.... Ahyyyy!! los bandoleros tenian nu morbo.....!! jajaja!!